Nunca Fuimos Modernos – La escisión moderna

En el mundo moderno tanto analistas como pensadores, periodistas y tomadores de decisiones se han empeñado en dividir al mundo en dos “categorías puras”: Naturaleza (concerniente a los conocimientos exactos) y Cultura (relativo al ejercicio del poder). Estas prácticas de “purificación crítica” están en el centro mismo del ser moderno y tienen su origen en el nacimiento de la modernidad, cuando Boyle y Hobbes se disputaban la distribución de los poderes científicos y políticos. Estos dos científicos según Latour “inventan nuestro mundo moderno, un mundo en el cual la representación de las cosas por intermedio del laboratorio está disociada para siempre de la representación de los ciudadanos por intermedio del contrato social

Estas dos categorías se hallan de hecho totalmente mezcladas en la realidad y forman lo que Latour llama “híbridos”, madejas donde se entremezclan temáticas como ciencia, política, economía, derecho, religión, etc. Este fenómeno se plasma claramente en los diarios, donde día a día estos aspectos se encuentran embrollados. Por eso para el autor se trata de volver a atar el “nudo gordiano”, atravesando los cortes que separan Naturaleza y Cultura, y para esto introduce la noción de “actor-red” que tiene como finalidad volver a mezclar las entidades humanas y naturales.

Por Camilo Suarez

El mundo moderno para Latour

Latour se pregunta acerca de qué es un mundo moderno. Surge así la hipótesis sobre dos conjuntos de prácticas diferentes que deben convivir por separado. Por un lado una mezcla de seres totalmente nuevos, híbridos de naturaleza y de cultura; por el otro, un conjunto que crea dos zonas ontológicas distintas. El primer conjunto corresponde a las redes. El segundo hace una separación tajante entre mundo natural, mundo social y un discurso independiente de uno y otro.

Mientras leía el texto, trataba de encontrar algún objeto, alguna invención que pudiera dar cuenta de esto. Me detuve a mirar la cuchara del café y pensé cuán naturalizada era nuestra idea de “cubiertos”. Utensilios tecnológicos que casi sin tenerlos en cuenta conviven cotidianamente con nosotros. La industria los ha fabricado de todos los materiales, colores, formas. Ahora bien; no siempre existieron, en la prehistoria se usaban conchas o trozos de madera. Estos objetos son una creación del hombre pero no por azar. No podemos pensarlos sólo como una creación humana. Marcan un contexto cultural, un nuevo modo de vida, una forma de pensar el mundo, traen consigo la idea de civilización.

Latour se centra en esta cuestión: no se consigue construir un pensamiento crítico y lo suficientemente completo y abarcador acerca del mundo en el que vivimos, estableciendo una separación entre la esfera natural y la social, la científica y la política, sin tener en cuenta las relaciones que se tejen entre ambas. Para explicarlo propone el concepto de redes: sistema complejo de relaciones.

Por Marina Carin