Informe Nunca fuimos modernos – Bruno Latour

Bruno Latour nació en 1947 en Borgoña, Francia. Es filósofo y sociólogo. Es uno de los mayores propulsores de los estudios sociales de la ciencia.
Con Nunca fuimos modernos. Ensayo de antropología simétrica, Latour, un autor ya afianzado en la academia busca presentar “el campo emergente de los estudios sociales de la ciencia al público culto, a través de la filosofía asociada a esta área” (publicado por Harvard University Press).
Frente a posiciones que denomina “relativismo absoluto” (cada cultura crea su propia naturaleza), “relativismo cultural” (hay una naturaleza que cada cultura refleja a su modo), “universalismo particular” (que atribuye a una sola cultura un acceso privilegiado al conocimiento de la naturaleza), Latour propugna una “antropología simétrica”.
Lo primero que se plantea en el texto es sobre el surgimiento de la llamada modernidad, la cual presenta varias contradicciones.
Ya la palabra moderno designa dos prácticas. Una, la de purificación crea dos zonas ontológicas completamente distintas: la de los humanos y la de los no humanos. La otra, la traducción crea mezclas entre géneros totalmente nuevos, híbridos de naturaleza y cultura.
En la modernidad se aplaudió el nacimiento del hombre pero se dejó de lado aquello que no tenía carácter de humano. Los objetos, las cosas y los animales e incluso Dios fueron denigrados. Si bien veremos que en su constitución están establecidas las garantías de la existencia de los tres, lo que hacen los modernos es estudiarlos por separado quitando toda traducción, mediación. Para ellos era impensable la existencia de los híbridos, pero no se daban cuenta que al prohibirlos lo que estaban haciendo era que estos proliferaran.
Latour plantea la creación de una Constitución que defina a los humanos y los no humanos que incluya sus propiedades y relaciones, sus competencias y agrupamientos. Para explicarla va a trazar las discusiones que se dieron en el siglo XVII entre el científico Boyle y el politólogo Hobbes, quienes peleaban por la distribución de los poderes científicos y políticos.
Tanto Hobbes como Boyle inventan el  mundo moderno, en el sentido de que la representación de los objetos a través del laboratorio se disgrega de la representación de los sujetos a través del contrato social. Esto quiere decir que no se establece relación entre la representación de lo no humano (artificialidad de los hechos) y la de lo humano (artificialidad del cuerpo político).
Volviendo a la ya mencionada Constitución moderna. Esta lo que hizo fue separar la representación de las cosas de la representación de los sujetos. Es decir, separó el poder científico del poder político. Latour propone definir la Constitución y sus garantías para dar cuenta de las contradicciones que tiene la modernidad.
La primera garantía asegura la no humanidad de la naturaleza ya que los científicos establecen que la naturaleza siempre existió y lo único que ellos hacen es ser sus portavoces, algo así como que hablan por ella ya que es muda.
La segunda garantía asegura la humanidad de lo social, esto es, son los hombres los que construyen la sociedad y ellos son los que eligen su destino. Esto se hace mediante la autorización por parte de los ciudadanos a un soberano para que los represente y hable por ellos.
Estas dos garantías son contradictorias ya que alternan todo el tiempo de lo natural a lo social y además pasan de la inmanencia a la trascendencia. Entonces los modernos crean una tercera garantía que les asegura la separación a través de dos planteos: la naturaleza y la cultura deben ser distintas y el trabajo de los híbridos y el de purificación deben estar separados.
Pero hay una cuarta garantía, y esta tiene que ver con Dios. A Dios lo alejaron y le profirieron el mismo desdoblamiento que a la naturaleza y a la cultura.
Lo que hacen entonces es negar la existencia de los híbridos pero en realidad están haciendo que estos se multipliquen.
Tomando como referencia un problema actual que tiene que ver con la deforestación de los bosques en la Argentina, el video de Greenpeace “Campaña por la ley de bosques” y estableciendo relaciones con la mirada de Latour podemos ver cómo un hecho que tiene que ver con la naturaleza (los bosques de un país) está de manera directa vinculado con las políticas aplicadas por el hombre (más precisamente el gobierno, el representante de los ciudadanos) sobre ella. Acá vemos la formación de redes, de híbridos, la vinculación entre naturaleza-política.
Para concluir, lo que nos quiere decir Latour con su frase que le da título a su ensayo: nunca fuimos modernos es una mirada retrospectiva que afirma que nunca existieron entidades purificadas de toda voluntad social. Con su antropología simétrica está tratando de decirnos que la naturaleza y la cultura forman redes que se tejen, las cuales hacen que permanezcan juntas y que formen híbridos.
Dudas:
Al producir el texto me surgió la duda de cómo relacionar los <<cuasi-objetos>> con el planteo de Latour sobre mediación naturaleza-cultura/s.

Marilina Dante

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