Informe de lectura sobre “Nunca fuimos modernos” de Bruno Latour.

Bruno Latour nació en Francia en 1947. Con su formación intelectual en las áreas de Antropología, Filosofía de la Ciencia y Tecnología adquirió una visión relativista y culturalista de los hechos científicos”. (Profesor en el Centro de Sociología de la Innovación de la Escuela de Minas de París y en el Instituto de Estudios Políticos de París). No es un dato menor que sea uno de los propulsores de “los estudios sociales de la ciencia”. Es este punto de relevante importancia, para introducir el tema que nos respecta, es decir el análisis del libro “Nunca fuimos modernos. Ensayo de antropología simétrica” (2004). En el desarrollo, se puede observar como el autor, intenta demostrar que se debe romper la tajante división entre los opuestos que implementa la modernidad: sujeto/ objeto; naturaleza/ sociedad; ciencia/ política; humanos/ no humanos (híbridos de naturaleza y cultura). Estas dicotomías deben ser disueltas para que se produzca un verdadero cambio en la concepción del mundo.  Debe haber un hilo conductor de todos los saberes, como una red que conecte las leyes de la naturaleza y las leyes de la sociedad, entre lo humano y lo no humano. Su hipótesis consiste en que la modernidad no pudo realizar tal transformación dado que niega el devenir del conocimiento e introduce una serie de contradicciones en la descripción de sus leyes. Uno de los hechos mas visibles es aquel que define a la modernidad como humanismo pero es asimétrico ya que niega la no humanidad (las cosas, los objetos, animales y el “dios tachado), cuando en realidad contribuye a su multiplicación. De hecho, Latour se ocupa minuciosamente en explicar las falacias de la constitución moderna, que no incluye en su interior al mundo de las cosas. Es mas, realiza todos los esfuerzos posibles para distanciarse de ellas. Existen cuatro garantías principales, todas con el doble juego de inmanencia (construcción) y trascendencia (no construcción). Para aclarar la cuestión, lo que quiere decir el autor con estos términos es que la modernidad desarrolla sus postulados para luego negarlos. Las dos primeras garantías consisten en que “no son los hombres los que hacen la naturaleza, ella es “trascendente”, existe desde siempre, lo único que hacemos es descubrir sus secretos”; “Son los hombres los que construyen la sociedad, es “inmanente” y deciden con libertad acerca de su destino” ambas serán negadas en la realidad. Una tercera es aquella que separa el mundo social del mundo de la naturaleza, pero también el de los híbridos (practicas de traducción) y el de los humanos y no humanos (trabajo de purificación). En cuanto a la cuarta, habla de un Dios tachado, de “una trascendencia divina” que no podía ser explicada, pero en caso de conflicto se apelaba a él. De todo esto surge la postura del autor en considerar que “nunca fuimos modernos”. Ya por el hecho de no considerar a las cosas, los híbridos, dentro de las leyes de la sociedad. Ya por romper el hilo del pensamiento, del pasaje entre los premodernos y los modernos. Ya por las diversas contradicciones que surgen en la supuesta “nueva sociedad”. En fin, la modernidad no consideró los derechos, la autonomía y la capacidad de acción de los objetos, por lo cual no tuvo la capacidad de realizar ningún cambio. Contribuyo al establecimiento de una separación entre lo humano y lo no humano, la asimetría entre naturaleza y sociedad para luego destruirla en las practicas concretas. Latour es un fiel propulsor del parlamento de las cosas, de romper con las asimetrías modernas e imponer un nuevo orden de la realidad que consideren a los humanos y no humanos dentro de una misma constitución. A modo ilustrativo, me pareció sumamente interesante la charla realizada en el teórico por Marina Beers, ya que nos hizo comprender como las nuevas tecnologías viven continuamente con las personas. En vez de trazar una línea divisoria entre las cosas y los humanos, hay que considerar a ambas como parte de este mundo. No hay que quitarle la capacidad que tienen las tecnologías de significar en nuestro contexto. Como es el caso del “el mundo virtual Zora” creado por Marina, para los pacientes transplantados en el hospital de Boston. Este sistema mejora la calidad del tratamiento y los chicos en recuperación consideran a este programa como primordial para su evolución. La pregunta sobre la tecnología es ¿para que?, tomar conciencia cuando creamos los nuevos objetos. Cumplir con las “6 C” que postula Marina: compromiso con la sociedad; colaboración; contribución; competencia (crear contenido); creatividad y conducta. Por lo tanto, se puede observar como lo humano y lo no humano están totalmente unidos.

LUCIA BRATUS.

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